Dr Carlos Vergés, Dra Irene Sassot.
Area Oftalmológica Avanzada.

En artículos anteriores hemos señalado la importancia de la nutrición y el estrés crónico como causa principal de múltiples enfermedades. Se produce un estrés oxidativo, con incremento de los niveles de radicales libres, que estaría en la base patogénica de diversas enfermedades generales y oculares 1, como las cataratas, la degeneración macular asociada a la edad, el glaucoma y el síndrome de ojo seco.

El estrés oxidativo se trata de una elevada concentración intracelular de especies reactivas del oxígeno (ROS), como iones de oxigeno (O2), peróxido de hidrógeno (H2 O2), entre otros. Estos elementos también se conocen como radicales libres y su concentración aumenta debido a que los antioxidantes endógenos y exógenos no pueden eliminarlos correctamente. Las consecuencias del estrés oxidativo es la aparición de inflamación generalizada que afecta a todos los tejidos del organismo y muy especialmente a los ojos. (Si quieres saber más sobre el estrés, haz click)

En el caso del ojo seco se produce la inflamación de las glándulas lagrimales, de las glándulas de meibomio de los párpados (figura 1) y de la superficie ocular. Esta inflamación es responsable de un descenso en la producción de lágrima, de alteraciones en su composición por déficit de lípidos (la grasa que segregan las glándulas de meibomio), que lubrifican el globo ocular y también forman la capa externa de la película lagrimal (figura 2), que evita su evaporación y con ello que no se rompa la película lagrimal (figura 3) y se reseque la superficie ocular . Estas alteraciones son responsables de que en el parpadeo haya un roce continuo sobre la córnea, que se incremente la osmolaridad de la lágrima y se genere más inflamación, efectos que se suman, dañando los tejidos de forma continua y progresiva. Es un círculo vicioso centrado en la inflamación.

Figura 1.- Meibografia del parpado superior con ausencia de glándulas de Meibomio (flechas azules).

Figura 2.- Análisis de la capa lipídica de la lágrima por interferometría. Se aprecian áreas iridescentes de lípidos (estrellas azules).

Figura 3.- Videoqueratografía no invasiva del tiempo de rotura del film lagrimal, mostrando las áreas de rotura (flecha) y la gráfica del tiempo de rotura (estrella).

Cada vez hay más evidencias que señalan la importancia del factor nutricional en la base inflamatoria del ojo seco. Quizás el estudio más significativo es el que corresponde al Women´s Health Study 2, donde se analizan 39.876 mujeres y se constata la relación entre la dieta y la presencia de ojo seco. Cuando la dieta era rica en ácidos grasos omega 3 y baja en omega 6, la incidencia de ojo seco era baja, mientras que cuando los omega 3 descendían y aumentaban los omega 6, la incidencia de ojo seco se disparaba.

Otros estudios también muestran como una dieta rica en omega 3 y baja en omega 6 se asocia a un efecto beneficioso sobre los pacientes afectos de ojo seco e incluso se ha visto que previene su aparición en la población de riesgo, como en mujeres postmenopausicas, mayores de 65 años 3. En la misma línea de investigación se evidencio que la composición de los lípidos de las glándulas de meibomio y de la lágrima era anómalos en dietas bajas en omega 3 y con exceso de omega 6, normalizándose cuando se corregía la ingesta de alimentos, potenciando los omega 3 y reduciendo los omega 6 4,5.

La acción beneficiosa de los omega 3 en el ojo seco se debe a sus efectos antiinflamatorios 6-10, tanto en las formas primarias como en las secundarias, cuando se asocia a otras enfermedades como el Sjogren, procesos reumáticos o de tipo autoinmunológico. La inflamación de la superficie ocular, será la responsable de las molestias subjetivas que notan los pacientes, así como el factor desencadenante de que la lesión de los tejidos avance y que el cuadro de ojo seco empeore.

Un gran avance en este campo es el hecho de disponer de un test, muy sencillo de aplicar, que detecta la inflamación (metaloproteinasas 9) y que nos orienta para el diagnóstico y para el tratamiento. Uno de los problemas que surgen es que no podemos utilizar fármacos antiinflamatorios durante mucho tiempo, por ello resulta tan eficaz reequilibrar la dieta alimenticia potenciando los omega 3, reduciendo los omega 6 e incrementando la ingesta de antioxidantes.

Un aspecto muy importante y poco conocido cuando hablamos de dietas ricas en omega 3, es el hecho de que los alimentos que ingerimos y muy especialmente los suplementos ricos en omega 3, se degradan al ingresar en el organismo, sufren un proceso de oxidación y pierden su efecto beneficioso. Para evitar esta circunstancia, es fundamental elevar el nivel de antioxidantes, tanto los endógenos como los exógenos. Ya hay evidencias que apuntan a la combinación de omega 3 con complementos de antioxidantes como la vita C y E y los polifenoles, presentes en el chocolate negro y en el vino tinto, con gran capacidad antioxidante y que potencian la acción de los omega 3.

Para que el tratamiento del ojo seco, mediante el control de la dieta y el estrés, sea efectivo, es importante conocer el estado de oxidación de cada paciente, su nivel de radicales libres, la curva de cortisol y DHEA así como los niveles de omega 3 y omega 6 en los hematíes. Actualmente se pueden detectar los niveles de estos biomarcadores para ajustar las medidas terapéuticas idóneas en cada caso. Hemos visto que no es suficiente con recomendaciones generales. Los datos que obtenemos con estos análisis nos permiten ajustar el tratamiento y, muy importante, nos permite valorar mejor la eficacia de las medidas que hayamos tomado.

Bibliografia

1.- Richer SP, Rose RC. Water soluble antioxidants in mammalian aqueous humor: interaction with UV B and hydrogen peroxide. Visión Res 1998;38:2881-8.

2.- Miljanovic B, Trivedi KA, Dana MR, et al. Relation between dietary n-3 and n-6 fatty acid and clinically diagnosed dry eye syndrome in woman. Am J Clin Nutr 2005:82:887-93.

3.- Oxholm P, Asmussen K, Wiik A, et al. Essential fatty acid status in cell membranes and plasma of patients with primary Sjogren´s syndrome. Correlation to clinical and immunologic variables using a new model for classification and assessment of disease manifestation. Prostaglandins Leujot Essent Fatty Acids 1998;59:239-54.

4.- Sullivan BD, Cermak JM, Sullivan RD, et al. Correlation between nutrient intake and the polar lipid profiles of meibomian glands secretions in woman with Sjogren´s syndrome. Adv Exp Med Biol 2002;506:441-7.

5.- Viau S, Pasquis B, Maire MA, et al. No consequences of dietary n-3 polyunsaturated fatty acid deficiency on the severity of scopolamine-induced dry eye. Graefes Arch Clin Exp Ophthalmol 2011;249:547-57.

6.- Aragona P, Bucolo C, Spinella R, et al. Systemic omega 6 essential fatty acid treatment and pge 1 tear content in Sjogren´s syndrome patients. Invest Ophthalmol Vis Sci 2005;46:4474-9.

7.- Barabino S, Rolando M, Camicione P, et al. Systemic linoleic and gamma-linoleic acid therapy in dry eye syndrome with an inflammatory component. Cornea 2003;22:97-101.

8.- Creuzot-Garcher C. Lacrimal film and the ocular surface. J Fr Ophtalmol 2006;29:1053-9.

9.- Macri A, Giuffrida S, Amico V, et al. Effect of linoleic acid and gamma-linoleic acid on tear production , tear clearance end on the ocular surface after photorefractive eratectomy. Graefes Arch Clin Exp Ophthalmol 2003;241:561-6.

10.- Wojtowicz J, Butovich I, Uchiyama E, et al. Pilot prospective, randomized, double-masked, placebo-controlled clinical trial of an omega-3 supplement for dry eye. Cornea 2011;30:308-14.

OJO SECO NUTRICION

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