Nuestras conclusiones Sobre el Ojo seco

Como vemos, el ojo seco es el proceso ocular más frecuente en la población, pudiendo afectar al 64 % de las personas. Se trata de una enfermedad multifactorial, con muchos factores que pueden desencadenarlo y agravarlo y que presenta novedades a la hora de explicar lo que ocurre en cada caso, lo cual hace más difícil su diagnóstico y con ello su tratamiento.

Hemos señalado que los métodos de diagnóstico han cambiado y que es necesario incorporar nuevas tecnologías para entender lo que ocurre en cada paciente y así establecer la pauta de tratamiento, una pauta que será específica para cada caso y según el estadio evolutivo y que no sirven los protocolos que hasta ahora se utilizaban.

El tratamiento irá muy encaminado a eliminar las causas desencadenantes de la enfermedad, las molestias y ansiedad que siente el paciente y a controlar los cambios fisiopatológicos que se producen en los tejidos del complejo sistema lagrimal – superficie ocular, especialmente referido al papel que desempeñan las glándulas de meibomo y el borde libre palpebral, el parpadeo, la película lagrimal y el estado de los tejidos (córnea y conjuntiva) y, muy especialmente, el nivel de osmolaridad de la lágrima y la reacción inflamatoria de los tejidos, hasta ahora infravalorados y fundamentales para la resolución del ojo seco.

Pensamos que es necesario un cambio de mentalidad en torno al ojo seco, tanto por parte del paciente como del médico. Es necesario que el paciente conozca que hay cosas nuevas que le pueden ayudar a mejorar su sintomatología y es necesario que el médico, el oftalmólogo, sepa que hay un nuevo enfoque en el diagnóstico y en el tratamiento de estos pacientes, especialmente en lo que se refiere a la esfera psicológica y en las nuevas propuestas sobre las glándulas de meibomio y los antiinflamatorios. Estamos seguros que con esta nueva perspectiva avanzaremos para hacerles más feliz la vida a nuestros pacientes con ojo seco.

tratamientos del ojo seco