Ojo seco

El ojo seco es un proceso que se caracteriza por la desecación de la superficie ocular. Con cada parpadeo se forma una película de lágrima que humidifica el ojo durante unos 10 segundos, evitando que tengamos que parpadear continuamente, algo que impediría la visión.

En las personas que padecen ojo seco se produce la rotura precoz de la película lagrimal y el aire entra en contacto directamente con la superficie ocular, resecándola y produciendo la muerte de las células del epitelio córneo-conjuntival junto a una reacción inflamatoria que todavía agrava más la situación, cerrando un círculo vicioso que hace avanzar la enfermedad.

Se admite que el ojo seco es la patología ocular más frecuente, el 20 % de la población la padece, incrementando estos valores al 40% en los pacientes mayores de 60 años y alcanzando el 68% en el caso de las mujeres.

Para entender el ojo seco es necesario analizar los tres puntos básicos que lo determinan:

  • Factores que ocasionan el deterioro de la lágrima.
  • Factores que inician el deterioro de los tejidos.
  • Alteraciones que se producen en el ojo como consecuencia del deterioro de la lágrima.

Actualmente sabemos que hay múltiples factores que pueden ocasionar trastornos de la lágrima y que es complejo llegar a conocerlos todos, los que acontecen en cada paciente, por eso decimos que el ojo seco es una enfermedad multifactorial. Lo que hemos aprendido en los últimos años es que hay que hacer una búsqueda concienzuda de estos factores causantes, para intentar controlarlos y eliminarlos en la medida de lo posible, si queremos curar la enfermedad.

  • El ojo seco es el proceso ocular más frecuente y puede llegar a afectar hasta el 68% de la población: mujeres mayores de 60 años.
  • En la mayoría de casos de ojo seco hay hiperosmolaridad de la lágrima e inflamación de los tejidos de la superficie ocular.

El segundo aspecto relevante es conocer lo que está pasando en los tejidos como consecuencia de la desecación ocular. Actualmente sabemos que en todos los casos, independiente de la causa que lo origina, hay una elevación de la osmolaridad de lágrima y un proceso inflamatorio. La hiperosmolaridad actúa como un tóxico que daña las células de la superficie ocular y genera inflamación, que todavía contribuye más al deterioro de las células de la superficie ocular.

El tercer aspecto importante es ver cómo la hiperosmolaridad y la inflamación se suman a los factores causantes y hacen avanzar la enfermedad, deteriorando todavía más los ojos y empeorando las molestias que padecen los pacientes que sufren ojo seco.

De forma práctica podemos decir que ante un paciente que consulta por ojo seco debemos establecer un plan diagnóstico, basado en:

  • Análisis de los factores causantes
  • Conocer las molestias que nota el paciente
  • Valores de la osmolaridad de la lágrima
  • Nivel de inflamación
  • Estudio de la eficacia del parpadeo, glándulas de Meibomio y estabilidad de la película lagrimal
  • Estado de afectación de los tejidos oculares

Tras establecer las causas, alteración de los tejidos y grado de evolución, estaremos en disposición de elaborar un plan de tratamiento específico.